jueves, 11 de junio de 2015

EN LA CINETECA NACIONAL JAN HOLMBERG HABLÓ DE LAS PELÍCULAS SUECAS QUE ESCANDALIZARON AL MUNDO

Cómo ve el mundo a Suecia ¿Cómo una nación melancólica con todos propensos a la depresión y al suicidio? ¿Cómo una población desinhibida y loca por el sexo? Estos prejuicios tan discordantes fueron los que abordó durante su conferencia el presidente de la Fundación Ingmar Bergman, Jan Holmberg, la noche de 10 de junio en la Sala 7 de la Cineteca Nacional en torno al Ciclo Sexo, erotismo y censura en el cine sueco. 1950-1970 que se presenta desde este jueves.

Ante el asombro y diversión del público asistente, Holmberg compartió citas de diarios y declaraciones de la época acerca del revuelo moral que provocaban estas cintas en Suecia y en todo lugar donde se presentaban.

Así, planteó cómo el inesperado éxito comercial de estas películas tan polémicas terminó resaltando el nombre de Suecia en el ámbito internacional como una cultura atrevida y en algunas opiniones hasta inmoral; y destacó que el escándalo generado aún sigue opacando la gran calidad de estos filmes o el enorme talento de sus autores.

El director de Difusión y Programación de la Cineteca Nacional, Nelson Carro, comenzó por introducir la conferencia de acuerdo con la perspectiva que da a esta muestra: "Cuando planeamos este ciclo nos pareció muy interesante tener la mirada desde dentro. Nosotros vimos siempre qué pasaba con este cine sueco en las pantallas del resto del mundo, su éxito comercial y el escándalo que lo envolvía, pero cómo se vio esos años del cine sueco dentro de la propia Suecia, era algo que nos llamaba la atención incluir", comentó.


Por su parte, Jan Holmberg remarcó primero que desde su época silente, el nombre de su país vuelve a resaltar en el mundo del cine hasta la posguerra. Pero señaló que este repentino éxito del cine sueco a partir de los cincuenta fue sorpresivo e inesperado, pues "ninguno de estos filmes estaba hecho para el mercado internacional. Así que podemos suponer que su triunfo en taquillas fue provocado más por la atracción de los desnudos y el sexo, y no tanto por las historias o los valores cinematográficos. El propio Ingmar Bergman llegó a bromear en algunas declaraciones después de estrenar El silencio, que todas las películas deberían tener al menos una escena de desnudos."

Por: yelo

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