Nada le hace más daño a nuestra democracia que impedir la manifestación libre e independiente de la voluntad ciudadana a través del voto. Durante muchos años en México se han practicado reformas en materia electoral para hacer de los comicios procesos transparentes, confiables y participables, sin embargo, a pesar de vivir ya en el siglo XXI aún hay quienes creen que es con el uso de la fuerza como se puede transformar al país.
La realidad nos señala que no debe ser así. En México hemos construido también instituciones para guiar los procesos electorales, organismos con participación ciudadana, con importante representación social que le significan al erario un gasto fuerte, una inversión muy importante a favor de los ciudadanos pero que, en muchas ocasiones, no se toma en cuenta.
En Michoacán, en Oaxaca, pero especialmente en Guerrero, se han registrado brotes violentos, manifestaciones de inconformidad, protestas sociales que llaman a boicotear las elecciones, que argumentan que esa es la mejor manera de pronunciarse en contra de un sistema con el que no están de acuerdo; echan mano de la violencia, de actos vandálicos y buscan imponer un punto de vista por encima de la mayoría.
Quiero precisar que no estoy en contra de que se manifiesten, de que lleven a las calles sus protestas como un legítimo derecho de cada ciudadano, sin embargo, el ejercicio de sus garantías no puede estar por encima de los derechos del resto de los ciudadanos a elegir a sus representantes o a sus servidores públicos. Son hechos que deben caminar por rutas separadas.
Creo que no puede ser el chantaje, o el condicionamiento, el mecanismo que lleve a un grupo social a lograr los cambios que desean por encima del derecho de otros, de aquellos que quieren acudir a las urnas, de quienes desean expresar su simpatía o su inconformidad con un gobierno a través de los comicios. Estoy convencida de que nadie puede exigirle a otro que no vote con el fin de imponer los intereses del primero.
El voto es el fundamento de la democracia. Nuestro sistema, como muchos con este sistema de gobierno, no es perfecto, sin embargo, es el que nos ha funcionado en las últimas décadas y en él hemos trabajado por años para mejorarlo. Es por eso que estoy en total desacuerdo en que se pretenda amedrentar a la ciudadanía y a quienes trabajan en el Instituto Nacional Electoral (INE) o en los institutos locales responsables de coadyuvar en las elecciones. No es el primer caso que se registra de este tipo, en donde trabajadores del INE son amenazados, intimidados o retenidos por hacer un trabajo responsable, de servicio e incluso, hasta noble desde el punto de vista netamente cívico.
Es por ello que la autoridad electoral tendrá que demandar garantías al o a los gobiernos quienes son responsables de otorgarla. En esta tarea de garantizar comicios seguros todos participamos, pero es tarea de los gobiernos municipales, estatales y el federal brindar las condiciones necesarias.
Notas al margen: Quiero aquí expresar mis condolencias a los familiares y amigos de Rocío García Gaytán, ex titular de Inmujeres, panista comprometida con las causas de las mujeres y reconocida luchadora social. Vaya de aquí un reconocimiento a todo el trabajo que dejó para hacer de México un país más justo para todas ellas.
Quiero agradecer también a los lectores el espacio que le dan a estas líneas y comentarles que haré una pausa de algunos meses para dedicar mi tiempo y esfuerzo a tareas que son de todos conocidas. Agradezco también a todo el personal de La Jornada Jalisco la atención y el espacio que me han dado. Hasta la próxima.
Por: yelo

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